LA LRAU Y LOS ABUSOS URBANISTICOS
INFORMACION, 22-05-05 (Suplemento VIVIENDA)
CHARLES SVOBODA Y ENRIQUE CLIMENT
Abusos Urbanísticos NO
A mediados de 1995, Jacques Chirac fue elegido presidente de la República Francesa, después de 14 años de mandato del socialista François Mitterrand. Aproximadamente en las mismas fechas, Eduardo Zaplana llegó a la presidencia de la Generalitat Valenciana, tras 12 años de gobierno socialista en la región.
¿Se imaginan ustedes que, en 2005, el presidente Chirac se defendiera de las críticas contra su gestión diciendo que la culpa la tiene una perversa ley que aprobó Mitterrand (q.e.p.d.), pero todo se va a arreglar porque su gobierno la va a modificar diez años después? Claro que no se lo imaginan, porque eso sería una tomadura de pelo inimaginable en un Estado democrático y en una sociedad avanzada: las leyes malas se derogan, y en política diez años son una eternidad.
Bueno, pues eso es ni más ni menos lo que está ocurriendo en nuestra Comunidad Valenciana, donde el presidente Camps y su conseller Blasco parecen haber descubierto la pólvora. Resulta que la perversa LRAU… ¡¡ la hicieron los socialistas en 1994 !! . Quien quiera tirar de hemeroteca descubrirá lo acertadas que eran las críticas del Partido Popular en 1994, cuando denunciaba que la LRAU “abría la puerta a la arbitrariedad”, anunciando su derogación apenas llegara al poder. Lástima que, cuando empezaron a aparecer las arbitrariedades, los populares, ya desde el gobierno valenciano, aparcaran su intención de derogar la LRAU y decidieran mirar para otro lado.
Diez años después, en julio de 2004, el Consell aprobó un acuerdo en el que recomendaba a los ayuntamientos aplicar “los principios que informan la nueva legislación urbanística valenciana”, cuya tramitación estaba entonces muy avanzada, según rezaba el acuerdo del Consell. Tan avanzada estaba que, a fecha de hoy, ni siquiera ha sido remitida a las Cortes Valencianas. ¿No se está rozando peligrosamente la prevaricación al mantener en vigor una ley que el mismo gobierno valenciano ha calificado de “perversa” y ha pedido que no se aplique?
Mucho nos tememos que a la LRAU le queda mucha vida por delante, con este nombre o con el de Ley Urbanística Valenciana (LUV), proyecto de lavado de cara a cargo del conseller Blasco, que en su estado actual no deja de ser una pura y simple estafa legal: cambiar algo (lo mínimo, y cuanto más tarde mejor) para que todo siga igual.
Sin embargo, no nos malinterpreten: la responsabilidad por el estado de emergencia urbanística y medioambiental en el que vive nuestra región no es sólo de quien desde hace diez años dirige el gobierno valenciano. Un desastre tan extendido y tan sistemático no puede ser obra de un único demiurgo, sino que cuenta con la inestimable ayuda de muchos ayuntamientos (aunque afortunadamente no todos), en connivencia con “empresarios” que sólo viven para el dinero fácil (negro, si es posible, y con voluntad de viajar rápidamente hacia paraísos fiscales), y que dicen “crear empleo” cuando lo único que hacen es dejar caer unas cuantas migajas en forma de empleo precario, guardándose para ellos la tarta, los cubiertos y la vajilla.
En el sistema tradicional de corrupción urbanística, el propietario de unos terrenos rústicos pedía al ayuntamiento que se los recalificara, y compartía con el político corrupto la plusvalía generada. Sin embargo, todo se moderniza y en Valencia estamos a la cabeza de la innovación. La LRAU permite un nuevo sistema, mucho más fashion, más a juego con el traje de brillo y la delincuencia de cuello blanco: un agente urbanizador le pide al ayuntamiento que recalifique el terreno y la casa de unos terceros (los supuestos “beneficiarios” del proceso urbanizador), y si todo va bien (que irá bien, de eso se encarga el político) se repartirán entre ediles y urbanizador los terrenos, las casas y las plusvalías. Para rematar la faena, al propietario expoliado lo denigrarán como “miembro de un club de intereses”, “privilegiado”, o “titular de una infravivienda”.
Por cierto, que a quien se vanagloria de traer el progreso a zonas donde sólo había “infraviviendas que vierten a fosas sépticas”, habría que darle una vuelta por Toscana, Provenza o la Costa Azul. Qué atraso que en esas zonas, donde se cuida de verdad la belleza del entorno y se consigue atraer un turismo de alto poder adquisitivo, se llame “casa con encanto” y se proteja legalmente lo que aquí se denomina “infravivienda”. Por favor, que les manden ya una LRAU debidamente traducida al francés y al italiano. Solidaridad europea ante todo.
Y hablando de traducciones, apliquen por favor la Constitución Europea: en valenciano, en castellano, o en estonio. Artículo II-77: “Toda persona tiene derecho a disfrutar de la propiedad de los bienes que haya adquirido legalmente, a usarlos, a disponer de ellos y a legarlos. Nadie puede ser privado de su propiedad más que por causa de utilidad pública, en los casos y condiciones previstos en la ley y a cambio, en un tiempo razonable, de una justa indemnización por su pérdida”.
En la Comunidad Valenciana, los legítimos propietarios de terrenos y viviendas adquiridos legalmente no pueden usarlos, disponer de ellos ni legarlos, si tienen la desgracia de que se encapriche de ellos algún urbanizador bien conectado. Aquí la perversión del concepto de “utilidad pública” justifica expolios de terrenos para construir campos de golf e incluso urbanizaciones que sólo sirven para blanquear dinero. Marbella no está tan lejos…

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