Svoboda-Climent in the media / en la prensa

Friday, June 24, 2005

System failure

Información, 24/06/05 (translation)

By Charles Svoboda

The European Parliament Petitions Committee mission to the Valencian Community has created controversy between two Valencian Euro MPs, Mr J.M. García-Margallo (PP) and Mr J. Calabuig (PSOE), with a recent cross-fire of declarations and open letters. Abusos Urbanísticos No (AUN) is not engaged in a partisan struggle; we therefore have no intention of siding with either of the parties represented by the respective Euro MPs. We are however very pleased that the veil of silence which for so many years has hidden urbanistic abuse has finally fallen away and the parties are starting to discuss these matters openly. After all, that is what they are there for: to address the problems which really affect people.

We cannot however allow one of Mr García-Margallo's declarations to go unanswered. According to this PP Euro MP, "the LRAU was passed by you, the Socialists, and then applied later by the PP government. The law was accepted by everyone at the time, and more importantly was accepted by the Constitutional Court which has responsibility for ensuring the probity of legislation." However, citizens should be aware that not everyone thought the LRAU was fine at that moment and the Constitutional Court certainly did not do so.

The declarations made by Mr José Joaquín Ripoll, PP Spokesman on the Public Works Committee in the Valencian Cortes, during the parliamentary debate on the LRAU Bill on 3 April 1994, are worthy of note. He considered that the LRAU "was extremely arbitrary" and that property owners "were less protected, were accused of speculation and consequently swept out of the way". We would be the last to contradict the present Chairman of the Alicante Diputación.

The LRAU was passed on 11 November 1994, with the PP and Unión Valenciana voting against. Furthermore, the PP announced at that time it would possibly derogate the law when the party came to power. On 15 November 1994, the press published declarations made by the President of the Valencian Builders' Federation, Mr Alfredo Corral Cervera, who considered that the new law "undermined property rights" as "the owner is left defenceless when it comes to defending his property". According to Mr Corral the LRAU "would be very negative, would create many problems for small and medium-sized companies, would facilitate the activities of pressure groups and would give big financiers monopoly control of the supply of building land."

In other words, the LRAU did not please all of the people at that time. And, what is more important, nor was it fine by the Constitutional Court since it had never examined the constitutionality of the LRAU.

On 15 October 2001, the High Court of Justice of the Valencian Community questioned the constitutionality of certain precepts of the LRAU, in particular that it infringed national legislation on public works contracting.

On 16 July 2002, the Constitutional Court found this case inadmissible strictly for technical reasons and did not examine the question in depth. In other words, the Constitutional Court did not have either a good or a bad opinion of the LRAU, for the simple reason that it had never examined its compatibility with the Spanish Constitution.

This came about because the question of unconstitutionality should have been raised in the first three months after the law came into force, at the beginning of 1995, before the law got into its stride. As property rights are not covered by "recurso de amparo" (highest constitutional protection), the only way that the Constitutional Court would examine the constitutionality of the LRAU would be for a Valencian Court to raise the question again. For whatever reason, no further case has ever been brought to the Constitutional Court, although numerous petitioners have wished to do so. The result: a law which "can be rationally described as unconstitutional" has been in force for more than ten years without having been examined by the highest tribunal in the land.

Faced with this desolate panorama, we can only say "thank goodness that we are in Europe". The European Commission does take its mission as guardian of the Community Treaties seriously and makes sure that Member States fulfil their obligations. In July 2004, Abusos Urbanísticos No (AUN) presented a formal complaint against the LRAU on exactly the same grounds as those indicated at the time by the Valencian High Court: infringement of European norms on public works contracting. Nine months later, the Commission started an infringement procedure against Spain, considering that the LRAU infringes European Directives on public procurement, and does not respect Articles 43 to 55 of the European Union Treaty or the general principles laid down by the European Court of Justice. In other words, the European Commission has come to the same conclusion in 2005 as the Valencian High Court in 2001 and on the same question the Spanish Constitutional Court did not wish to examine at the time for technical reasons.

Can we not argue that this is "system failure" given that we have to seek redress in Brussels because the Spanish justice machine has failed to address the problem?

Algo falla en el sistema

INFORMACION, 24-6-05

CHARLES SVOBODA


La visita de una delegación de la comisión de peticiones del Parlamento europeo a nuestra Comunidad ha dado lugar a una polémica entre dos eurodiputados valencianos, el popular don José Manuel García-Margallo y el socialista don Joan Calabuig, que han cruzado recientemente declaraciones y cartas abiertas.La lucha de Abusos Urbanísticos No (AUN) no es una lucha partidista, por lo que no tenemos ninguna intención de entrar en el debate entre los partidos a los que representan ambos eurodiputados. Muy al contrario: nos felicitamos de que por fin haya caído el telón de silencio que ha ocultado durante tantos años los abusos urbanísticos, y que los partidos empiecen a discutir de estos asuntos. Para eso están: para ocuparse de los problemas que preocupan a los ciudadanos.
Sin embargo, hay una frase del señor García-Margallo a la que no podemos dejar de responder. Afirma el eurodiputado popular que «La LRAU fue una ley aprobada por vosotros, los socialistas, y aplicada luego por el Gobierno del Partido Popular. A todos nos pareció bien en su momento y, lo que es más importante, le ha parecido bien al Tribunal Constitucional que es el encargado de velar por la pureza de las leyes». Los ciudadanos deben saber que ni a todos les pareció bien la LRAU en su momento, ni le ha parecido bien al Tribunal Constitucional.
En efecto, el 3 de abril de 1994, durante la discusión parlamentaria de la LRAU (entonces todavía en proyecto), la prensa recogía las declaraciones de don José Joaquín Ripoll, portavoz del Partido Popular en la comisión de Obras Públicas de las Cortes Valencianas, en las que consideraba que en la LRAU «la arbitrariedad se eleva a la máxima categoría», y afirmaba que los propietarios de te rrenos «quedan menos protegidos; les echan la culpa a ellos de especular y entonces los quitan de en medio». No seremos nosotros quienes quitemos la razón al hoy presidente de la Diputación de Alicante.
La LRAU fue aprobada el 11 de noviembre de 1994, con los votos en contra del Partido Popular y Unión Valenciana, y el PP anunció la posibilidad de derogarla cuando llegara al poder. El 15 de noviembre de 1994, la prensa se hacía eco de las declaraciones del presidente de la Federación Valenciana de Empresarios de la Construcción, don Alfredo Corral Cervera, que consideraba la nueva ley «un atropello al derecho de propiedad del suelo», puesto que «el propietario queda en indefensión a la hora de defender su propiedad». Según el señor Corral, la LRAU «va a ser muy negativa, y creará muchos problemas a las pequeñas y medianas empresas, ya que va a facilitar la acción de los grupos de presión y va a convertir la oferta del suelo en un monopolio de los que tengan gran capacidad financ iera».
O sea, que la LRAU no le pareció bien a todos en su momento. Y, lo que es más importante, tampoco le ha parecido bien al Tribunal Constitucional, puesto que el Tribunal Constitucional nunca ha entrado a examinar la constitucionalidad de la LRAU.
El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, por auto de 15 de octubre de 2001, planteó la inconstitucionalidad de varios preceptos de la LRAU, al entender que violaba la legislación nacional sobre contratos públicos. Mediante auto de 16 de julio de 2002, el Tribunal Constitucional decidió «inadmitir la cuestión de inconstitucionalidad», por razones estrictamente formales y sin entrar a valorar el fondo de la cuestión. Es decir: que al Tribunal Constitucional no le parece ni bien ni mal la LRAU, simplemente porque nunca ha examinado su compatibilidad con la Constitución española.

Y ello ocurre porque el recurso de inconstitucionalidad contra la LRAU sólo se pudo haber planteado durante los tres primeros meses de su vigencia, allá por 1995, cuando aún no había siquiera echado a andar la ley. Por otra parte, el derecho a la propiedad no es susceptible de recurso de amparo, así que la única posibilidad de que el Tribunal Constitucional examine si la LRAU respeta las garantías constitucionales españolas es que un órgano jurisdiccional valenciano decida plantear otra cuestión de inconstitucionalidad. Por las razones que fuere, ninguna otra cuestión ha sido enviada al Constitucional, y no precisamente porque las partes hayan dejado de solicitarlo. Resultado: una ley respecto de la que hay «indicios racionales de inconstitucionalidad» ha estado en vigor durante más de diez años sin haber pasado ningún control de constitucionalidad por el más alto tribunal español.
Ante este panorama desolador, sólo nos cabe decir que... menos mal que estamos en Europa. Porque la Comisión Europea, en su misión de guardián de los tratados comunitarios, vigila que los Estados miembros cumplan sus obligacio nes. Así que en julio del año pasado Abusos Urbanísticos NO (AUN) presentó una denuncia formal contra la LRAU por la misma razón que indicó en su momento el alto tribunal valenciano: incumplimiento de la normativa europea sobre contratos públicos. Nueve meses después, la Comisión iniciaba un expediente sancionador contra el reino de España, por entender que la LRAU vulnera las Directivas comunitarias sobre contratos públicos, así como los artículos 43 a 55 del Tratado de la Unión Europea, y los principios generales indicados por el Tribunal Europeo de Justicia. O sea: la Comisión Europea viene a decir en 2005 lo mismo que decía el Tribunal Superior de Justicia Valenciano en 2001, y sobre lo que no se pudo pronunciar el Constitucional por razones formales.
¿No creen ustedes que algo falla en el sistema, cuando tenemos que recurrir a Bruselas para que constaten desde allí lo que no se ha querido constatar aquí?

Friday, June 03, 2005

Europa y el urbanismo valenciano

EL PAÍS - 31-05-2005

TRIBUNA: CHARLES SVOBODA Y ENRIQUE CLIMENT

Charles Svoboda
es presidente de la plataforma Abusos Urbanísiticos No y Enrique Climent, vicepresidente

En julio de 2004, desde la plataforma Abusos Urbanisticos No (AUN) presentamos ante la Comisión Europea una denuncia formal contra la Ley Reguladora de la Actividad Urbanística valenciana (LRAU), por violar la normativa europea sobre contratos públicos. El 21 de marzo de 2005, el ejecutivo comunitario nos ha dado la razón en primera instancia, iniciando un expediente sancionador contra España al considerar que la LRAU vulnera las Directivas comunitarias sobre contratos públicos, así como los artículos 43 a 55 del Tratado de la Unión Europea, y los principios generales indicados por el Tribunal Europeo de Justicia, en particular el principio de igualdad de trato entre los distintos licitadores que optan a urbanizar una determinada zona.

¿Qué significa todo esto? ¿Cuál es su trascendencia para la actual situación del urbanismo valenciano?

La legislación europea en la materia tiene por finalidad que los poderes públicos dispongan de la menor libertad posible a la hora de adjudicar contratos públicos, con objeto de evitar el favoritismo y la corrupción. Para ello impone estrictas obligaciones que tratan de garantizar la igualdad de trato de todos los competidores, e intentan "atar las manos" de la entidad pública (en este caso, ayuntamiento) con el fin de que adjudique el contrato a la oferta más ventajosa para el erario público (y, por tanto, para el bolsillo de los ciudadanos afectados, que son los que pagan en última instancia).

Desde Abusos Urbanísticos No (AUN) hemos venido denunciando que la LRAU permite todo tipo de arbitrariedades, impide la competencia, y abre la puerta a la corrupción al otorgar al ayuntamiento y al urbanizador poderes exagerados que no están sometidos a ningún tipo de control. Corrupción con mayúsculas, pero difícil de identificar y de explicar, porque es de cuello blanco y goza de toda la protección que le otorga la enorme complejidad del urbanismo. ¡Bastantes dificultades tenemos los afectados para entender la ley y explicar sus subterfugios en las instancias correspondientes!

¿Y qué es lo que dice la Comisión Europea? Pues por ejemplo que, cuando un agente urbanizador ha dispuesto de todo el tiempo del mundo para presentar un plan de urbanización mientras que a los competidores se le dan sólo 20 días, se viola el principio de igualdad de trato entre los candidatos, impidiendo así que otros licitadores puedan competir de forma efectiva con quien inició el procedimiento. Nuestra interpretación: si no hay igualdad de trato, puede haber favoritismo, arbitrariedad y corrupción.

Otro ejemplo: en el procedimiento simplificado (artículo 48 LRAU), ni siquiera es necesaria la aprobación del ayuntamiento, pudiendo un candidato a agente urbanizador iniciar el procedimiento desde una notaría. Dice la Comisión: "En este caso, la violación del principio de igualdad de trato es todavía más clara, puesto que el primer candidato fija las condiciones que los demás candidatos deberán respetar, sin intervención a priori del ayuntamiento". Nuestra interpretación: favoritismo, arbitrariedad y corrupción, pero de forma todavía más clara.

Dice muchas más cosas la Comisión, hasta llegar a lo que consideramos la clave del perverso sistema de la LRAU: la oferta de precios que hacen los urbanizadores "sólo debe estimar, siquiera sea de manera preliminar y aproximada, los costes de la obra" (artículo 32.D.2º LRAU). Según la Comisión, ello viola el Tratado de la Unión Europea y el principio de igualdad de trato, dado que, al no haber un precio cierto, el Ayuntamiento dispone de una "libertad incondicional" para elegir a quien le venga en gana, "ya que las ofertas de los competidores no pueden ser efectivamente comparadas".

Traducción: las obras se adjudican sin precio cerrado. Más o menos, como si cualquiera de ustedes encargara reformas en su casa, y en vez de ajustar el precio antes de empezar las obras, dejara que lo fijen más adelante entre el contratista y el ayuntamiento. ¿Consecuencias? En el sistema de la LRAU, el candidato preferido por un ayuntamiento "non sancto" puede rebajar sin problemas el precio de su oferta para conseguir el contrato, porque una vez que se lo adjudiquen podrá aumentar los costes hasta donde le plazca, con la seguridad de que el ayuntamiento se los va a aprobar, en virtud de la "libertad incondicional" de que goza, según reconoce -y censura- la Comisión Europea. ¿Y quién paga? El pobre propietario de los terrenos, también llamado por algunos "beneficiario" de la urbanización. No olvidemos que, cuanto más cara sea la obra urbanizadora, menos posibilidades tendrá el afectado de pagar en metálico, y deberá retribuir al urbanizador en terrenos, llegando a darse el caso de propietarios que han perdido el 85% de su terreno. Y no estamos hablando de latifundios, sino de la pequeña propiedad de un agricultor o de un simple ciudadano que decidió vivir en el campo. Consecuencia: una ley que había sido concebida para evitar la concentración de terrenos en manos de los especuladores, ha provocado exactamente el efecto contrario: los urbanizadores se hacen con enormes cantidades de terreno gracias al perverso sistema de una ley que parece tener más vidas que un gato, porque no paran de prometer su derogación, pero ahí sigue, coleando cada vez con más fuerza.

El pronunciamiento de la Comisión Europea, que coincide con los argumentos del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana al plantear la inconstitucionalidad de la LRAU en 2001, tiene consecuencias muy importantes. En nuestra opinión, cualquier juzgado o tribunal puede negarse a aplicar la LRAU, en virtud del principio de primacía del Derecho comunitario sobre el Derecho nacional. Además, el sentido común exige una moratoria urbanística inmediata, que no significa que se paren las obras y se deje de construir, sino que se dejen de aprobar nuevos planes de urbanización al amparo de la LRAU, puesto que su validez puede ser impugnada ante cualquier tribunal, y puede dar lugar a la ruina económica de los ayuntamientos que los aprueben (ya que deberían hacer frente a indemnizaciones multimillonarias), así como a la responsabilidad personal de los alcaldes y concejales que sigan adelante con la aplicación de una ley ilegal.

Los políticos han sido incapaces de solucionar una situación que causa escándalo a la Comisión Europea, al Parlamento Europeo, a diecisiete embajadores comunitarios, al Sindic de Greuges... El conseller Blasco, en lugar de instar su inmediata derogación, nos dice que vayamos a los tribunales. Pues allí iremos. Nuestros argumentos están en el dominio público, a disposición de todos los afectados, en la página www.abusos-no.org. Allí encontrarán, por ejemplo, un modelo de recurso para impugnar las actuaciones previas a la aprobación de cada plan de urbanización. Por violación de las normas europeas sobre contratos públicos y sobre medio ambiente, y por violación de las garantías constitucionales (derecho a la propiedad, a la tutela judicial efectiva...). No nos lo ponen fácil, pero estamos defendiendo la legalidad y los derechos fundamentales, y más temprano que tarde vamos a acabar con este desafuero. Venceremos

Ley urbanística por alusiones

Enrique Climent

EL PAÍS - 03-06-2005
Pues no, señor Grimalt, nunca he tenido la intención de convencerle de nada, es más no estoy interesado en ello, ni poco, ni mucho, aunque sólo sea porque no creo que convencerlo a usted de algo sirva para maldita la cosa.
Por otra parte gratuita, tampoco usted convence, y dudo que pueda convencer a nadie de las bondades con las que viste al proyecto de la Ley Urbanística Valenciana. Las razones se las hemos facilitado en varias ocasiones a la Conselleria de Territori i Habitatge, lo que ha sido una perdida de tiempo.

No voy a pasar por alto su fantástica exposición sobre la LRAU de 1994 y los males que ha generado, que son muchos, que según usted van a arreglar con la nueva ley, como si estuviéramos en 1995, pues no, en 2005, once años después de administración de su partido y de aplicación indiscriminada y pervertida de la ley.

Como Ud. dice "ha traído de cabeza a más de un pequeño propietario", si por traer de cabeza, quiere decir arruinar, y por más de un pequeño propietario, quiere decir unos cuentos miles de pequeños propietarios.

Tanto la LRAU como su flamante LUV olvidan muchas cosas, entre ellas que nuestra Comunidades es esencialmente minifundista, y ambas leyes están hechas para comunidades con grandes propiedades.

Finalmente, en ningún momento nos hemos planteado vencer a nadie. Esto no es una guerra. Nosotros defendemos nuestros derechos de ciudadanos, y defendiéndolos, defendemos los de aquellas personas que también se han visto, se ven o están amenazadas en los suyos propios. Defendemos esos derechos, porque el hecho de ganar en las urnas unas elecciones no les legitima para pasar por encima de ellos, ni a usted ni a nadie.